
Nos estamos mudando y hemos puesto a la venta todos los muebles de la casa. Para venderlos, además de hacer un blog y comentárselo a la gente que conocemos, colgué un cartel en el ascensor del edificio (qué mejor que comprar los muebles en tu mismo edificio).
En la parte de abajo de la hoja hice unos cortes y creé (un clásico de las farolas) pequeñas etiquetas arrancables con mi móvil y la URL del blog.
Pues bien, en cuanto lo pegué a la pared del ascensor sentía que estaba poniendo un medidor. Era por la noche y me metí de nuevo en casa esperando ver al día siguiente el número de clics etiquetas arrancadas. Al margen de los vecinos que se interesaron (ninguno) sé que el mensaje era claro y atractivo.
O eso, o que tengo el típico vecino cabrón.
Estos recursos de andar por casa, con las cuatro cosas de interés bien escritas (entiéndase por esto; tachones, retintados, corrector, etc) y ubicados en sitios estratégicos (como por ejemplo tapando el control de botones del ascensor), dan a veces mejor resultado que el mejor de los carteles.
Otro saludo.
¡Hola!
Sí, y creo que también hay que elegir muy bien qué contamos y qué no. Escribiendo para la web se aprende mucho para escribir después en medios offline.
¡Buen día!
Buenas!
Me lo acaban de contar y no me lo creia. Y como me parecia fatal que no me hubieras contado me he metido aki a ver si habia algo. En fin no se que decir. Un saludo. Besitos.